El Modernismo fue un movimiento que
nació en América y que posteriormente se extendió a España. Tuvo un carácter autóctono,
original, es decir, propio de América aunque haya recibido la influencia de los
movimientos post-románticos franceses, Parnasianismo y Simbolismo, donde
corresponde buscar las fuentes de este movimiento. Del primero, recibía el Modernismo
el anhelo de perfección y el propósito de renovación de la expresión. La poesía
gana en agilidad y riqueza rítmica: nuevos metros, nuevas combinaciones de palabras
y ritmos. Del Simbolismo, el Modernismo toma la búsqueda de lo musical. Es
decir, que siendo la poesía también sonido, se debería hacer valer expresivamente
la música, el sonido que encierra el poema.
El Modernismo implicó una renovación en la expresión literaria de habla española, innovando en los aspectos métricos y fónicos.
Se caracterizó por dos actitudes contrarias que asumieron los poetas:
• Una definida como torremarfilismo y que estuvo caracterizada por una actitud de evasión, de preocupación artística pura ante el sentimiento de la falta de comprensión de la sociedad. Esto llevó a la práctica de una poesía hermética, es decir, compleja, en la que el artista se complacía en la búsqueda de objetos y ambientes exóticos.
• Otra definida como de compromiso. Este, en cambio, obedecía a la preocupación por América y el destino de sus pueblos. Tal es el caso del cubano José Martí, en quien la poesía va indisolublemente unida a su actitud política e ideológica.
Tanto el torremarfilismo como el compromiso conllevan el rechazo a la realidad de la época.
El Modernismo implicó una renovación en la expresión literaria de habla española, innovando en los aspectos métricos y fónicos.
Se caracterizó por dos actitudes contrarias que asumieron los poetas:
• Una definida como torremarfilismo y que estuvo caracterizada por una actitud de evasión, de preocupación artística pura ante el sentimiento de la falta de comprensión de la sociedad. Esto llevó a la práctica de una poesía hermética, es decir, compleja, en la que el artista se complacía en la búsqueda de objetos y ambientes exóticos.
• Otra definida como de compromiso. Este, en cambio, obedecía a la preocupación por América y el destino de sus pueblos. Tal es el caso del cubano José Martí, en quien la poesía va indisolublemente unida a su actitud política e ideológica.
Tanto el torremarfilismo como el compromiso conllevan el rechazo a la realidad de la época.
Características del Modernismo:
1) Intenta liberar el idioma a través de innovaciones métricas (usando todos los metros, desde el monosílabo hasta el verso de diecisiete sílabas), el uso de posibles combinaciones de acentuación en los versos, el uso de neologismos, latinismos, arcaísmos, el uso de onomatopeyas y aliteraciones, sinestesias, juegos de palabras, etc.
2) Desdén por la chatura del ambiente burgués y consecuente escape temático hacia lo aristocrático (frecuente evocación de la Francia de Luis XV).
3) Sensorialismo: el mundo se despliega colorido, sonoro, y se plasma en imágenes nuevas, metáforas o sinestesias que intentan apresar las correspondencias existentes en todo lo real.
4) Posibilidad de vivir lo que se escribe, debido a cambios sociales y económicos, una cierta estabilidad y una mayor densidad de cultura en América, implicaron un mayor consumo de obras literarias. Este factor permitió al escritor concentrarse en su tarea y en tareas afines, perfeccionando su oficio.
5) Uso de símbolos elegantes (Por ejemplo: el cisne como símbolo de belleza).
6) Renovación formal tanto en la prosa como en la lírica. Rubén Darío es, en lo que a lírica respecta, el gran renovador modernista.
7) Manifestación reiterada del exotismo.
8) Búsqueda de lo trascendente, de lo que se oculta tras las apariencias.
Períodos del Modernismo:
· Primer período (1882-1896) Es la llamada “Primera Generación Modernista” o
“Precursores del Modernismo”. La fecha inicial corresponde a la publicación del
“Ismaelillo” de Martí. Los autores más importantes de este período son:
José Martí, (Cuba), Manuel Gutiérrez Nájera (México), Julián del Casal (Cuba) y
José Asunción Silva (Colombia). Los integrantes de esta generación intentan,
bajo el influjo europeo, formas y temas nuevos.
· Segundo período (1896-1905) Señala el momento pleno del Modernismo. La fecha inicial
corresponde a la aparición de “Prosas Profanas” de Rubén Darío. Junto a
Darío, y como más próximos, cabe citar los nombres de Leopoldo Lugones
(Argentina) y Julio Herrera y Reissig (Uruguay). En otro plano, los de Ricardo
Jaimes Freyre (Bolivia) y Amado Nervo (México). En este período se destaca el
uso de temas nuevos, formas nuevas, modificaciones en la versificación,
hallazgos musicales, refinamiento en las sensaciones, etc.
· Tercer período (1905-1914) Es la superación del Modernismo. La fecha inicial
corresponde al año en que aparece “Cantos de Vida y Esperanza” de Rubén
Darío. Es el propio Darío quien tiende hacia una poesía menos refinada pero más
profunda. Hay que destacar dos autores representativos de este período:
Guillermo Valencia (Colombia) y Magallanes Moure (Chile).
