Con una ingenua metáfora castrense se
designaron a sí mismas una serie de corrientes literarias que sacudieron el
panorama europeo desde antes de la Primera Guerra Mundial hasta los primeros
años de la segunda post-guerra. Es reconocida la reminiscencia bélica del
término “vanguardia”, su solo uso supone la existencia de una retaguardia: la
tradición es la que marcha rezagada, en tanto los “ismos” se proclaman
representantes auténticos de la vida contemporánea.
Todas las Vanguardias fueron esencialmente
teóricas, por lo cual es típico en ellas el “manifiesto”, o programa de
principios, que a menudo ha terminado por sustituir a las obras mismas. Antes
de la entre-guerra los propósitos no excedían los límites del arte, luego fue
haciéndose cada vez más evidente la intencionalidad político-social.
El concepto más importante que encierran las
Vanguardias es que nacen y mueren vertiginosamente. Intentan revolucionar el
ambiente artístico-literario: cada una de ellas es radical y trata de cambiar
en forma drástica a las demás Vanguardias. Nacen y mueren en sí mismas; su
proyección y capacidad de impacto es limitada.
CARACTERÍSTICAS
GENERALES DE LAS VANGUARDIAS:
1)
Ataque a la razón y al realismo;
por lo tanto, esta literatura será irracional y, a veces, incoherente.
2)
Internacionalismo: incipiente
globalización; extensión del espíritu; desdén de lo particular.
3)
Antitradicionalismo: ruptura con
los cánones de la tradición; abominación de lo heredado y ritual.
4)
Experimentales: efecto de lo
experimentado en las ciencias: transferencia de modelos (laboratorio); novedad,
anteponen la originalidad a la perfección.
5)
Destrucción del yo.
Deshumanización del arte. Ausencia de sentimientos.
6)
Feísmo: culto a lo feo, lo
estrafalario, lo chocante, lo desordenado.
7)
Destrucción de la sintaxis: las
palabras se encadenan libremente.
8)
En lírica, abandono de la métrica
tradicional.
9)
Ingeniosidad y fantasía frente a
la realidad. Culto a la novedad y a la sorpresa.
10)
Concepción de la literatura como
juego.
Las corrientes de
Vanguardia fueron muchas y de diversa índole; sin embargo las más influyentes y
representativas del todo el siglo XX fueron:
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Corriente
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Características
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Futurismo
(Italia, 1909)
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·
Arte tecnológico basado en la
mecanización de la vida y en la velocidad.
·
Palabras en libertad: sin orden
sintáctico y con verbos en infinitivo.
·
En lugar de signos de puntuación
se emplean signos matemáticos.
·
Marcas tipográficas.
·
Se cultiva el caligrama.
·
Exalta la belleza de la guerra y
del hombre máquina.
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Cubismo
(Francia, 1909)
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· Las emociones se expresan a
partir de figuras geométricas sin profundidad.
·
La colocación espacial tiene
múltiples perspectivas.
·
La realidad objetiva se
reconstruye e manera de collage.
·
Se elimina lo superfluo y
anecdótico.
·
También cultiva el caligrama.
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Expresionismo
(Alemania, 1910)
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·
La literatura expresionista se
lee con el corazón, con el aliento y con el estómago, pues el autor
exterioriza en palabras experiencias internas y estados de ánimo.
·
Fragmentación del todo para
fijar lo momentáneo y fugaz.
·
Busca comprender los problemas
del hombre.
·
Se aleja de lo superficial.
·
Tiende a lo universal.
·
Su visión del mundo va de lo
triste a lo pesimista y de lo amargo a lo apocalíptico.
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Dadaísmo
(Alemania, 1816)
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·
Dadá es la primera voz de los niños.
·
Rechaza lo establecido.
·
No debe existir relación entre
la idea y la palabra.
·
Carácter lúdico.
·
El significado racional de la
lengua carece de valor.
·
Infantilismo.
·
En su temática busca el
nihilismo, la duda y la muerte.
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Surrealismo
(Francia, 1924)
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·
Esta corriente recibe una fuerte
influencia del Dadaísmo y de Sigmund Freud.
·
Se debe expresar todo aquello
que conforma la mente humana de manera espontánea.
·
Asociación libre de ideas a
partir de la primera fase.
·
Onirismo, incoherencia y
delirio.
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En Hispanoamérica
también surgen nuevas escuelas que responden a estos movimientos europeos. Tal
es el Creacionismo fundado por el chileno Vicente Huidobro que, en lugar de
reflejar la realidad visible, decía que el artista debía “crear” o “inventar”
nuevas realidades.
En 1919, en
España, se funda el Ultraísmo que será luego traído a América por el argentino
Jorge Luis Borges que, en ese momento, estaba en ese país. Esta corriente hacía
abundante uso de la metáfora, buscaba intensamente lo nuevo, abolía la
ornamentación y tendía a emplear un lenguaje sugerente mediante las imágenes.
