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LO FATAL

A René Pérez

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...

RUBÉN DARÍO



ERA UN AIRE SUAVE...

Era un aire suave de pausados giros;
el hada Armonía, ritmaba sus vuelos,
e iban frases vagas y tenues suspiros
entre los sollozos y los violoncelos.

Sobre la terraza, junto a los ramajes,
diríase un trémolo de liras eolias
cuando acariciaban los sedosos trajes
sobre el talle erguidas, las blancas magnolias.

La marquesa Eulalia, risas y desvíos
daba a un tiempo mismo para dos rivales:
el vizconde rubio de los desafíos
y el abate joven de los madrigales.

Cerca, coronado con hojas de viña,
reía en su máscara Término barbudo,
y como un efebo que fuese una niña,
mostraba una Diana su mármol desnudo.

Y bajo un boscaje del amor palestra,
sobre rico zócalo al modo de Jonia,
con un candelabro prendido en la diestra
volaba el Mercurio de Juan de Bolonia.

La orquesta perlaba sus mágicas notas;
un coro de sones alados se oía;
galantes pavanas, fugaces gavotas,
cantaban los dulces violines de Hungría.

Al oír las quejas de sus caballeros
ríe, ríe, ríe la divina Eulalia,
pues son su tesoro las flechas de Eros,
el cinto de Cipria, la rueca de Onfalia.

¡Ay de quien sus mieles y frases recoja!
¡Ay de quien del canto de su amor se fíe!
Con sus ojos lindos y su boca roja,
la divina Eulalia, ríe, ríe, ríe.

Tiene azules ojos, es maligna y bella;
cuando mira, vierte viva luz extraña;
se asoma a sus húmedas pupilas de estrella
el alma del rubio cristal de Champaña.

Es noche de fiesta y el baile de trajes
ostenta su gloria de triunfos mundanos.
La divina Eulalia, vestida de encaje,
una flor destroza con sus blancas manos.

El teclado armónico de su risa fina
a la alegre música de un pájaro iguala,
con los staccati de una bailarina
y las locas fugas de una colegiala.

¡Amoroso pájaro que trinos exhala
bajo el ala a veces ocultando el pico,
que desdenes rudos lanza bajo el ala,
bajo el ala aleve del leve abanico!

Cuando a media noche sus notas arranque
y en arpegios áureos gima Filomela,
y el ebúrneo cisne, sobre el quieto estanque,
como blanca góndola imprima su estela,

la marquesa alegre llegará al boscaje,
boscaje que cubre la amable glorieta
donde han de estrecharla los brazos de un paje,
que siendo su paje será su poeta.

Al compás de un canto de artista de Italia
que en la brisa errante la orquesta deslíe,
junto a los rivales, la divina Eulalia,
la divina Eulalia, ríe, ríe, ríe.

¿Fue acaso en el tiempo del rey Luis de Francia,
sol con corte de astros en campos de azur,
cuando los alcázares llenó de fragancia
la regia y pomposa rosa Pompadour?

¿Fue cuando la bella su falda cogía
con dedos de ninfa, bailando el minué,
y de los compases el ritmo seguía
sobre el tacón rojo, lindo y leve el pie?

¿O cuando pastoras de floridos valles
ornaban con cintas sus albos corderos,
y oían, divinas Tirsis de Versalles,
las declaraciones de sus caballeros?

¿Fue en ese buen tiempo de duques pastores,
de amantes princesas y tiernos galanes,
cuando entre sonrisas y perlas y flores
iban las casacas de los chambelanes?

¿Fue acaso en el norte o en el mediodía?
Yo el tiempo y el día y el país ignoro;
pero sé que Eulalia ríe todavía
¡y es cruel y eterna su risa de oro!

RUBÉN DARÍO

MODERNISMO



El Modernismo fue un movimiento que nació en América y que posteriormente se extendió a España. Tuvo un carácter autóctono, original, es decir, propio de América aunque haya recibido la influencia de los movimientos post-románticos franceses, Parnasianismo y Simbolismo, donde corresponde buscar las fuentes de este movimiento. Del primero, recibía el Modernismo el anhelo de perfección y el propósito de renovación de la expresión. La poesía gana en agilidad y riqueza rítmica: nuevos metros, nuevas combinaciones de palabras y ritmos. Del Simbolismo, el Modernismo toma la búsqueda de lo musical. Es decir, que siendo la poesía también sonido, se debería hacer valer expresivamente la música, el sonido que encierra el poema.
El Modernismo implicó una renovación en la expresión literaria de habla española, innovando en los aspectos métricos y fónicos.
Se caracterizó por dos actitudes contrarias que asumieron los poetas:
• Una definida como torremarfilismo y que estuvo caracterizada por una actitud de evasión, de preocupación artística pura ante el sentimiento de la falta de comprensión de la sociedad. Esto llevó a la práctica de una poesía hermética, es decir, compleja, en la que el artista se complacía en la búsqueda de objetos y ambientes exóticos.
• Otra definida como de compromiso. Este, en cambio, obedecía a la preocupación por América y el destino de sus pueblos. Tal es el caso del cubano José Martí, en quien la poesía va indisolublemente unida a su actitud política e ideológica.
Tanto el torremarfilismo como el compromiso conllevan el rechazo a la realidad de la época.

Características del Modernismo: 
1)  Intenta liberar el idioma a través de innovaciones métricas (usando todos los metros, desde el monosílabo hasta el verso de diecisiete sílabas), el uso de posibles combinaciones de acentuación en los versos, el uso de neologismos, latinismos, arcaísmos, el uso de onomatopeyas y aliteraciones, sinestesias, juegos de palabras, etc.
2)  Desdén por la chatura del ambiente burgués y consecuente escape temático hacia lo aristocrático (frecuente evocación de la Francia de Luis XV).
3)  Sensorialismo: el mundo se despliega colorido, sonoro, y se plasma en imágenes nuevas, metáforas o sinestesias que intentan apresar las correspondencias existentes en todo lo real.
4)  Posibilidad de vivir lo que se escribe, debido a cambios sociales y económicos, una cierta estabilidad y una mayor densidad de cultura en América, implicaron un mayor consumo de obras literarias. Este factor permitió al escritor concentrarse en su tarea y en tareas afines, perfeccionando su oficio.
5)  Uso de símbolos elegantes (Por ejemplo: el cisne como símbolo de belleza).
6)  Renovación formal tanto en la prosa como en la lírica. Rubén Darío es, en lo que a lírica respecta, el gran renovador modernista.
7)  Manifestación reiterada del exotismo.
8)  Búsqueda de lo trascendente, de lo que se oculta tras las apariencias.
 

Períodos del Modernismo:




·  Primer período (1882-1896) Es la llamada “Primera Generación Modernista” o “Precursores del Modernismo”. La fecha inicial corresponde a la publicación del “Ismaelillo” de Martí. Los autores más importantes de este período son: José Martí, (Cuba), Manuel Gutiérrez Nájera (México), Julián del Casal (Cuba) y José Asunción Silva (Colombia). Los integrantes de esta generación intentan, bajo el influjo europeo, formas y temas nuevos.

·  Segundo período (1896-1905) Señala el momento pleno del Modernismo. La fecha inicial corresponde a la aparición de “Prosas Profanas” de Rubén Darío. Junto a Darío, y como más próximos, cabe citar los nombres de Leopoldo Lugones (Argentina) y Julio Herrera y Reissig (Uruguay). En otro plano, los de Ricardo Jaimes Freyre (Bolivia) y Amado Nervo (México). En este período se destaca el uso de temas nuevos, formas nuevas, modificaciones en la versificación, hallazgos musicales, refinamiento en las sensaciones, etc.

·  Tercer período (1905-1914) Es la superación del Modernismo. La fecha inicial corresponde al año en que aparece “Cantos de Vida y Esperanza” de Rubén Darío. Es el propio Darío quien tiende hacia una poesía menos refinada pero más profunda. Hay que destacar dos autores representativos de este período: Guillermo Valencia (Colombia) y Magallanes Moure (Chile).