FLORIDA Y BOEDO.- En la década del
veinte en Buenos Aires, dos grupos de escritores discutían sobre arte y
literatura: el de Florida y el
de Boedo.
Los dos reciben su nombre del barrio bonaerense
donde se reunían, el primero incorpora las innovaciones estéticas europeas,
traídas al Río de la Plata por Jorge Luis Borges: postula que el arte tiene su
fin en sí mismo, lo concibe también como actividad lúdica, el lenguaje de sus
creadores es complicado y sutil.
El segundo grupo aspira a crear un
arte que sirva para la vida. Declara su interés por el sufrimiento humano y
quiere llegar al pueblo con su mensaje. Se compromete con la circunstancia
histórica de su tiempo. Están a favor de una literatura popular que utilice un
lenguaje más directo que facilite la comunicación con el lector o el público. A
este grupo perteneció Roberto Arlt.
EL TEATRO EXPERIMENTAL Y
LOS GRUPOS INDEPENDIENTES.- El teatro
experimental es el que se consagra a la búsqueda de nuevas formas de
expresión, a un trabajo sobre el actor, a un cuestionamiento e todos los
componentes del acto teatral (se opone al teatro comercial).
El teatro
independiente se crea cuando varios grupos de autores, directores y actores
argentinos, comenzaron a realizar nuevas experiencias. Trataron de absorber
temas y técnicas de las corrientes de vanguardia europea, trabajando en salas modestas,
con muy pocos recursos y ofreciendo espectáculos para atraer a un público
popular. El Teatro del
Pueblo fue el primer teatro independiente y se se funda
hacia fines de 1930. En 1938, inaugura una nueva sala, producto de los éxitos obtenidos y
del favor del público. Con la apertura de la nueva sala se abrió también una
etapa más pródiga en recursos externos.
UBICACIÓN
DE ARLT EN EL CONTEXTO TEATRAL CONTEMPORÁNEO.- La propuesta arltiana, que tiene el
propósito de una comunicación
inmediata y un impacto violento
en el receptor, es una inquietud que el escritor comparte con muchos otros artistas del siglo XX, en
especial del teatro de vanguardia. Se busca terminar con la actitud
pasiva, contemplativa del
público del teatro tradicional, para que
participe de verdad, rompiendo las barreras entre actor y espectador.
Por
su visión personal de la realidad, elaborada desde lo más profundo del yo, se
reconocen en la obra de Arlt rasgos
netamente expresionistas. En el Teatro
Expresionista, las acotaciones son de gran importancia, los efectos de
sonido y de luz cobran valor simbólico, se utilizan máscaras; a diferencia del
teatro realista, el expresionista busca destruir la ilusión de realidad, trata
de conmover al espectador por medio de violentos contrastes, destruyendo los códigos escénicos
tradicionales.
LAS
FARSAS DE ROBERTO ARLT.- Arlt
designa sus obras como farsas dramáticas o farsas trágicas. Fusiona la
forma farsesca y la técnica expresionista, lo cómico y lo trágico, el
sueño y la realidad; revaloriza la mímica y el gesto, elementos esenciales
del arte dramático.
La
Farsa: Es una composición teatral de origen
popular, ligada a lo grotesco y lo bufonesco. Su objetivo es provocar la risa
del público, liberándolo de tensiones e inhibiciones, porque encierra una
burla, ya sea a los poderes políticos, tabúes sexuales o normas morales.
LOS
TEMAS DE ARLT.-
Sus dramas
presentan los grandes conflictos del hombre contemporáneo, inmerso en
los engranajes de una sociedad que avanza a ritmo acelerado en materia
técnica y científica, pero que hace al hombre infeliz. No le permite
realizarse como individuo, lo somete a un trabajo deshumanizado, que lo
aliena.
Un
tema obsesivo en la obra de Arlt es el sinsentido de la existencia humana y la necesidad
del hombre contemporáneo de “fabricarse” mundos de ficción.
EL TEATRO DE LOS SUEÑOS DESATADOS.- Arlt se siente fascinado por el teatro porque
descubre en él nuevos códigos, que en sus múltiples manejos permiten insospechadas
posibilidades de expresión. Sintiendo el influjo de los expresionistas, codificará
gestos, movimientos, actitudes, realizará traslados espacio-temporales, introducirá
el sueño en la realidad, la fantasía en lo cotidiano. Las escenas se enlazan
velozmente, los personajes son trazos, pinceladas, pero que alcanzan para expresar
la tragedia del hombre preso en la mediocridad y la pobreza. El hombre, acosado
por la realidad, decide fugarse a través de los sueños.
El teatro de Arlt podría calificarse como El
teatro de los sueños desatados, sueños que se escapan a ser personajes
ellos mismos. Los sueños construyen el espacio de la felicidad imposible de
obtener en la vida real.
El sueño no conoce límites, no debe conocerlos
para realizarse como tal. Arlt marca fuertemente los extremos: ante la total
miseria, la total infelicidad, se levantan los sueños absolutos, desmesurados.
En consecuencia, no hay reconciliación posible entre ambos mundos, no existe la
salida mediadora: el hombre que sueña para contrarrestar su desdicha, cuando
despierta, se abisma en una realidad fisurada y sin retorno. Los empleados
delirantes de “La isla desierta”,
arrojados a la reconstrucción de un paraíso, son violentamente impulsados a la
realidad cuando el Jefe y el Gerente abren la puerta.
La corporización de los sueños, su realización
dentro de la obra, genera la técnica del “teatro dentro del teatro”. El
personaje que sueña es una réplica del autor y crea personajes y acciones igual
que este.
Está presente la paradoja y, a esta, se le suma
el efecto de “sorpresa” en el espectador. Son sorpresivas las conductas de
estos personajes atrapados por los sueños, sus actos atentan contra el sentido
común, desquician la realidad.
