Lee el siguiente cuento y responde las preguntas que aparecen
debajo del mismo:
CANARIO VIEJO
Cuando
Toledo embarcó en “Las Palmas” traía “lo puesto”. -Llevás poco, le dijo el
padre. Y él contestó: -Con menos me van a enterrar. Lo puesto y en el bolsillo
del saco unas pesetas y un trozo de lino “sin pecar” que guardaba un poco de
levadura.
-De
esta levadura han comido todos los Toledos, le dijo la madre.
-Sí,
dijo el padre, llevás con ella tierra y sudor del primer Toledo.
Bien
sabía él esto. Cuando un hijo se casaba los padres le entregaban un poco de
aquella masa. La novia traía luego una porción igual. El más viejo de la
familia las unía juntando así la sangre y el sudor y la tierra de dos estirpes.
* * *
Aquí
formó chacra, se casó, crió hijos y le nacieron nietos. La chacra fue punteándose
de ranchos. Se agrandaban rastrojos, caminaban los arados mordiendo estancias.
Los Toledos desbordaban los viejos límites paternos, invadiendo lentamente los
campos vírgenes.
De
la vieja levadura que cruzó el mar se desprendían trozos bautizando ranchos
nuevos. Antes que las novias llegaban aquellos trozos. Luego venían ellas con
el suyo para que Toledo viejo juntara los pedazos.
Era
un casamiento que ejecutaba Toledo antes que el cura y el juez realizaran la
ceremonia nupcial.
Toledo
sentenciaba dirigiéndose al hijo o al nieto en trance de formar familia:
-Ahora
ya tenés todo: novia, rancho y semilla de pan...
* * *
No
trabajaba casi, ahora. Pero los ritos agrarios los realizaba él.
La
primera arada, a veces unos pocos metros –“la cabeza de la melga”- la abría él.
Siempre el día que moría Dios. Luego tiraba unas semillas el día de la resurrección,
a las diez de la mañana, encomendando la siembra al resucitado.
Cuando
él vuelva a la tierra ya se encuentra con ellas, decía...
Después
se iban al rancho viejo -el primero que se levantó en el campo- y daban cuenta
de lechones, patos y tortas “rellenas de cuanta cosa hay”.
* * *
Las
familias iban agrandando aquella chacra enorme. Él solía subir por las escaleras
rústicas de varejones tortuosos acostadas en los pajeros, a mirar los ranchos
distantes que antes que la tierra empezaban a levantar humo en los amaneceres
de otoño.
Tenía
la cabeza blanca. Los mechones de cabello medio amarillos del humazo desbordaban
la vincha de cinco dedos de ancho, derramándose hasta tocar los hombros.
-¡Parece
mentira!- pensaba...- ¡Lo que sale de un solo hombre!...
* * *
Una
mañana aparecieron el Juez de Paz y el Comisario. Toledo se asombró. Nunca
habían llegado allí “las autoridades”. En sus ranchos nunca hubo muertes por
desangre.
Saludaron
los hombres.
Toledo
estaba ceñudo, convencido que estaba asistiendo a un hecho capaz de cambiar
vidas y destinos.
-No
les mando dentrar -dijo- porque adentro está la familia...
Esperaba
una revelación terrible como un rayo. Que le tocara a él nomás entonces.
-Queremos
hablar con don Juan Pedro, dijo el Juez.
-Yo
soy el padre, respondió Toledo.
-Sí...
Sí. Pero Juan Pedro tiene cincuenta años, sonrió el Juez...
-Pero
yo tengo más...
* * *
Cuando
vino Juan Pedro le dieron la noticia terrible:
Tiene
que mandar los hijos a la escuela... Es una ley...
-Nosotros,
dijo Toledo viejo, no queremos saber escribir...
Es
una ley...
Si
no iban los irían a buscar con la policía. Todos los niños tenían que ir a la escuela.
Toledo
viejo, abrumado por aquella orden, entró a los ranchos.
* * *
Ahora
ya no gozaba de aquellos amaneceres con voces y silbidos de los nietos.
Solo
tenían presencia en el campo despierto, los pájaros y las nieblas que se elevaban
luego de los rocíos, como nubes muertas sobre la tierra caliente, llamadas por
el sol, y los bueyes que iban saliendo de los pajeros tibios levantando ellos
también vahos azules por los hocicos calientes.
Empezaban
a salir de los ranchos los nietos con sus guardapolvos blancos y se llevaban la
mañana con ellos.
Toledo
no podía ver este éxodo de los niños y se arrimaba a “las casas”.
* * *
Todos
los días compraban rollos de alambre de púa para atajar las boyadas ociosas.
Antes las pastoreaban los niños en el borde mismo de los bancales de trigo.
Toledo
sentado frente a los tartagales viajaba por la historia de todas las familias
vecinas.
Todas
sin excepción habían mandado sus hijos a la escuela. Todos habían visto
deshacerse hábitos, costumbres.
A
algunas se les iban los hijos al pueblo cansados de ser chacreros. Las muchachas
se casaban con los mercachifles o los peluqueros de los almacenes.
Chacra
donde entra la escuela se la lleva el diablo, sentenciaba.
Ni
siquiera podía desahogarse con los hijos.
-Pero
tata, decía Juan Pedro, dir a la escuela no es morirse...
El
viejo salía otra vez. Caminaba. Ya no tenía el pierde-tiempo feliz del nieterío...
* * *
Aquella
mañana vio una cosa que le asombró.
Por
el trillo se acercaba la jardinera del panadero. Los caballos con arreos punteados
de bronce reluciente, los cascabeles de los collares reventando flores de luz
con el sol de la mañana, se acercaba despertando la chacra en silencio tras la
partida de los niños.
-¿Y
esto?, preguntó a Juan Pedro.
-Semos
menos a trabajar... La mujer está cansada de amasar...
-Pero,
dijo Toledo, ¿vas a dejar morir la levadura?
Juan
Pedro no pareció entender.
-Y...
respondió, cuando queremos amasar se la compramos al hombre...
A
los pocos días deshicieron el horno.
* * *
Toledo
empezó a andar como perdido. A veces llegaba a almorzar cuando los otros
terminaban. No conversaba casi. Fumaba y fumaba alejado de las casas, recostado
a los pajeros distantes.
-Se
nos va a morir de cismar, dijo Juan Pedro.
* * *
Y
de cismar se murió.
Juan José Morosoli
“El viaje hacia el
mar”, 1962
1. Clasifica el
título del texto y justifica tu elección.
Investiga sobre el término "Canario" y cómo es utilizado en nuestros
días.
2.
¿Cuál
es el tema de esta narración?
3.
¿Cuál es el conflicto de
esta historia?
4.
¿Qué
significado e importancia tiene la levadura para el personaje central?
¿Por qué el cuento
comienza con la entrega de la levadura a Canario Viejo y termina cuando se deja
de amasar el pan en la chacra?
5.
Investiga
en qué período de la historia de nuestro país la escuela se hizo obligatoria. ¿Qué
reacciones despertó en algunos sectores de la población dicha imposición?
6.
Analiza
el personaje de Toledo haciendo especial hincapié en el rechazo a lo nuevo y su
adhesión a la tradición.
7.
¿Por
qué muere el protagonista?
8.
Ubica
una metáfora, un polisíndeton y una personificación, y explica la función de
cada uno de estos recursos dentro de la narración.
