“Barranca Abajo”
es la historia de la decadencia y aniquilamiento de una familia y
especialmente, de un hombre: don Zoilo Carvajal. El despojo que sufre el
protagonista es doble: uno económico, el otro moral. El segundo es consecuencia
del primero y Sánchez centra la obra en aquel.
El despojo económico y
su entorno histórico – Zoilo es el representante de la clase media rural
despojada por la evolución económica impuesta en el Uruguay durante el siglo
XIX. Un primer acto de ese despojo lo constituye la contrarrevolución latifundista
que sigue a la
Cisplatina. La dominación portugo-brasilera es la última
carta jugada por las clases dominantes para frustrar la revolución agraria artiguista.
Un segundo y definitivo
momento se cumple enseguida de la crisis de 1869-1875 a la que el país
respondió bajo el liderazgo de la élite de la Asociación Rural.
Su tarea se inicia y consolida durante el gobierno de Latorre y con él el
Uruguay se vuelve el país ordenado y productivo que permite funcionar en el
engranaje del mundo capitalista de la época. El alambramiento de los campos,
los primeros frigoríficos, el tendido de vías férreas e hilos telegráficos, la
introducción del ovino, los inicios del mestizaje bovino, las vacunas, los
sistemas de marcas y señales, al par que liquidan la vieja estancia cimarrona,
instauran la estancia como empresa económica capitalista y consolidan la gran
propiedad territorial.
Esto, que era necesario y
positivo para el país, desde que incrementó y mejoró su producción, fue nefasto
a largo plazo porque resultó incompleto. Nos limitamos a adecuarnos a las
nuevas exigencias de los imperios centrales: lana para las textiles inglesas,
mejor carne para los frigoríficos. Eso no hubiera sido lo más grave. Lo terrible
fue el costo social de la operación. A tal sistema pudieron adaptarse los grandes
propietarios, pero no pudieron sobrevivir los pequeños y medianos ni, obviamente,
las masas de asalariados expulsados por la tecnificación y las exigencias de rentabilidad.
A la clase marginada de
la vida económica le quedaron muy pocos caminos: la miseria del cantegril o la
emigración.
El despojo moral.
Concepto de lo trágico – Héroe trágico es aquel ser que lucha contra el
destino (Moira) impulsado por la ceguera (Até) y cometiendo excesos (hybris). Todo
exceso es hybris y especialmente lo es la empresa misma de desafiar a la Moira, que implica soberbia
e impiedad. En su lucha el héroe siempre resulta derrotado y tal derrota
constituye el castigo de su hybris e implica su aniquilamiento (generalmente la
muerte). Pero este aniquilamiento debe revestir grandeza; en la derrota y/o
muerte del héroe debe haber algo solemne, heroico, que signifique una suerte de
triunfo.
Necesariamente el héroe
es a la vez culpable e inocente, y por eso es posible la conflictual
identificación del espectador provocadora de la catarsis. La caída del héroe se
produce por obra de sus propias pasiones.
Tratemos de encontrar la
culpa trágica de Zoilo. En un personaje constituido como esencial y cabalmente
bueno, su única culpa es la ceguera frente a su peripecia. Zoilo es inocente en el sentido de que es
víctima pasiva, mansa, del despojo económico. Y es culpable por su misma
mansedumbre, por no entender lo que ocurre, por interpretar en términos de
destino, de suerte, un acaecer económico. Esto significa, en última instancia,
decretar que es culpable porque fue derrotado.
