Como todos los poetas hispanoamericanos de
comienzos de siglo, recibió la influencia del Modernismo, aunque cuando Delmira
inicia su obra, ya se aproximaba la etapa de superación del movimiento.
Por su actitud poética de buceo interior y
por la oscuridad de algunas de sus asociaciones de imágenes, puede ubicarse la
obra de Delmira como un antecedente del Surrealismo en Hispanoamérica.
En el 900, las mujeres vivían ajenas a todo
quehacer intelectual, se las educaba para las tareas que se consideraban
propias de su sexo: el hogar y el cuidado de los hijos. No tenían derechos
civiles ni políticos. No se les permitía salir solas a la calle y menos aún
expresar públicamente sus sentimientos.
LA POESÍA DE DELMIRA
AGUSTINI
La obra poética de Delmira muestra una
actitud frente al mundo y la vida sumamente avanzadas para su momento
histórico. Orientó su creación hacia el compromiso con su condición de mujer y
el encuentro amoroso con el otro. De ahí la importancia de su obra en una
literatura que, hasta entonces, había representado lo femenino únicamente a
través de la mirada masculina.
El erotismo es el tema obsesivo de la poeta.
Como forma deliberada de transgresión en su obra, el yo lírico femenino se
muestra como sujeto activo de amor, con deseos y voluntad propia.
Es posible reconocer en su lírica una etapa
inicial en la que su erotismo se manifiesta libremente, como impulso vital en
armonía con su entorno, y una segunda etapa, de rápida evolución hacia un
erotismo pleno y a la vez conflictual, que se manifiesta por medio de imágenes
oníricas y a momentos satánicos (cisne sangriento, vampira, decapitadora,
etc.).
La sociedad que admiró su poesía, rechazó su
mensaje humano, porque transgredía los tabúes sociales de su tiempo.