El Sainete es una pieza teatral breve, en un solo
acto, generalmente dividido en tres cuadros, que cumplen las secuencias del
drama tradicional: Planteo, Nudo, Desenlace. Su objetivo
es la diversión del público, por lo que presenta elementos cómicos y a menudo
canto y baile. Su temática es costumbrista, con personajes populares y
lenguaje coloquial (propio de la conversación). La acción es lineal y se desarrolla
en un espacio abierto.
El auge del sainete en nuestro medio, en las primeras
décadas del siglo, está ligado a un hecho histórico: la inmigración europea,
que produjo una verdadera revolución demográfica en el Río de la Plata.
Este fenómeno sin precedentes, cambió en poco tiempo
las formas de vida tradicionales. Los inmigrantes aportaron nuevas costumbres y
nuevas ideas y hasta provocaron transformaciones idiomáticas, como el
Cocolichesco.
Esta población cosmopolita verá, en el sainete por
primera vez reflejada, su propia realidad, aunque de un punto de vista reidero,
superficial y meramente anecdótico.
La acción esquemática con vuelco violento en el
desenlace, característica del sainete criollo, reproduce los conflictos de los
distintos grupos sociales que se hacinaban en los conventillos, luchando por
sobrevivir en la miseria.
Florencio Sánchez dará a estas piezas denominadas
también de “género chico”, una dimensión trágica que convertirá a algunas de
ellas en obras maestras. Fiel a su concepción teórica del teatro, expondrá las
verdaderas causas del dolor humano en la sociedad de su época, como, por
ejemplo, en “El desalojo”.