• Lo lúdico: Concibe la literatura como una actividad lúdica, él juega a crear; inventar y escribir son sinónimos de jugar.
• El humor: “Siempre he creído que el humor es una de las cosas más serias que existen”, sostiene Cortázar. Piensa que mediante el humor puede plantearse una crítica al sentido común y atacar la solemnidad.
• La búsqueda: Parte de un no entender de manera convencional la forma de ver la realidad. Busca aquello que de sentido y unidad a la forma de ver el mundo y la realidad de la vida del hombre.
• El tiempo: A Cortázar le interesa el tema del tiempo en función de la realidad psíquica del hombre.
• El Doble: Luego de un proceso obsesivo logra identificarse con otro, que se encuentra fuera de nosotros, nuestro “doble”, consiste en reconocer parte de nuestro ser en otro, lo que siempre implica una ruptura en nuestro yo.
• El lenguaje: En su obra hay una constante lucha con la palabra, tratando de subvertir el lenguaje. Intenta liberarse de un lenguaje estereotipado que crea una barrera con la realidad; usa neologismos, incorpora el habla cotidiana, el lenguaje poético, el lunfardo, usa repeticiones, etc.
• El lector cómplice: Busca un lector activo, recreador, copartícipe de la experiencia creadora por la que pasa el novelista.
Extraído de:
pablilloprofesor.blogspot.com
• La búsqueda: Parte de un no entender de manera convencional la forma de ver la realidad. Busca aquello que de sentido y unidad a la forma de ver el mundo y la realidad de la vida del hombre.
• El tiempo: A Cortázar le interesa el tema del tiempo en función de la realidad psíquica del hombre.
• El Doble: Luego de un proceso obsesivo logra identificarse con otro, que se encuentra fuera de nosotros, nuestro “doble”, consiste en reconocer parte de nuestro ser en otro, lo que siempre implica una ruptura en nuestro yo.
• El lenguaje: En su obra hay una constante lucha con la palabra, tratando de subvertir el lenguaje. Intenta liberarse de un lenguaje estereotipado que crea una barrera con la realidad; usa neologismos, incorpora el habla cotidiana, el lenguaje poético, el lunfardo, usa repeticiones, etc.
• El lector cómplice: Busca un lector activo, recreador, copartícipe de la experiencia creadora por la que pasa el novelista.
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