CORTÁZAR Y EL CUENTO


En “Algunos aspectos del cuento” de Julio Cortázar encontramos que los conceptos de límite, esfericidad, autarquía, ritmo y tensión son inseparables de su concepción del cuento y ellos se hallan estrechamente ligados.
a) Esfericidad y límite – El cuento presenta un orden cerrado, no se abre, no se ramifica. Implica la noción de límite y una máxima economía de medios. Debe escribirse solo lo necesario.
De los preceptos que da Quiroga en el “Decálogo del perfecto cuentista”, solo uno considera imprescindible por su extrema lucidez: “Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”. Cortázar se detiene en dos nociones de este precepto:
i) en la idea de pequeño ambiente, porque define la forma cerrada del cuento, “lo que ya en otra ocasión he llamado esfericidad”,
ii) en el narrador como posible personaje: “…la situación narrativa debe nacer y darse dentro de la esfera, trabajando del interior hacia el exterior, sin que los límites del relato se vean trazados como quien modela una esfera de arcilla”.
b) Tensión – Estrechamente ligada con la idea de esfericidad, hablamos de tensión. Escribir un cuento es “una carrera contra el reloj”, afirma. La imposición de límites espaciales y temporales exige al narrador la transmisión de vivencias y situaciones con una mayor tensión. Esa tensión nace de que la escritura contiene exclusivamente lo necesario.
La tensión interna de la trama narrativa es uno de los elementos que más destaca. Para obtener un buen cuento, este tiene que haber logrado una tensión determinada.
La fuerza persuasiva de un cuento -afirma Cortázar- está en razón directa con su tensión interna. Cuando mayor es la tensión, mejor será la trasmisión de vivencias.
c) El ritmo – “Hay que encontrar un ritmo propio a cada expresión”, afirma Cortázar. La ubicación de los signos de puntuación, los tiempos verbales, el encuentro de un sustantivo con un adjetivo, deben darse como una partitura musical.
El ritmo que advertimos en los cuentos de Cortázar va estrechamente unido al sentido, descubre el sentido, “el ritmo es un despertador de sentidos”. El molde rítmico es lo que le está dando sentido a la frase.
d) Autarquía – Para Cortázar un cuento supone el desarrollo de un mecanismo que a partir de una serie de elementos se organiza, se define y adquiere su autonomía como tal. El cuento es diferente de cualquier otro género, no es un fragmento de novela, ni un poema en prosa. No es fragmentario, es en sí mismo, es independiente.
Cortázar siempre ha rechazado los relatos donde los personajes parecen quedarse al margen mientras el narrador explica por su cuenta. Jamás detiene la acción del cuento para dar paso al discurrir, al reflexionar. Nada puede crear distancia con lo narrado. No se detiene a comentar ni a explicar; hay ausencia total de divagaciones subjetivas. Nada está fuera de la acción narrada, porque el límite del cuento implica el límite del mundo de ficción. El cuento se cierra sobre sí mismo y se desliga de toda incidencia personal.

En conclusión:
Un cuento implica, para Cortázar, un orden cerrado, limitado, autónomo, donde la tensión es un elemento fundamental. Un cuento bien logrado debe tener ritmo. Las nociones de tensión, límite y ritmo se plasman en la imagen de la esfera.